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Florencia M.

Centro Palermo

Me dieron un volante en la calle y yo leí en él que era un método muy sencillo para estar más tranquilo, ser más eficiente, para estar más relajado y ser feliz en el día a día, estar cómodo siempre. 

 

Era algo que yo venía buscando desde hacía mucho porque tenía un montón de problemas con la depresión. Había probado varios tipos de meditaciones, pero me costaba mucho concentrarme, focalizarme y hacerme un tiempo para practicarlos. Entonces no lo aprovechaba muy bien.

 

En este lugar me dieron la charla y me dijeron que era una especie de escuela a la que yo podía ir infinitas horas al mes e ir desechando de a poco. Yo sentí que si alguien me ayudaba todos los días, si tenía un guía y si iba todos los días a meditar, iba a poder hacerme una rutina y tener resultados.

 

Lo que no me esperaba era tener resultados tan rápido después de la meditación.

 

Antes de meditar era bastante negativa y mi mente era muy desordenada, y al tener esa costumbre de siempre estar medio deprimida o de ser muy pesimista, en el día a día esa actitud me hacía las cosas muy difíciles, tanto para trabajar como para estudiar o para cualquier cosa que quisiera hacer. Mi energía era muy baja porque gastaba mucha pensando.

 

Desde muy chica siempre tuve una mente muy curiosa, muy existencialista. Me surgían preguntas como “¿De dónde vengo? ¿Para qué estoy en el mundo? ¿Qué es lo que tengo que hacer? ¿Simplemente nací para morirme?” Y todas estas preguntas con el tiempo se fueron convirtiendo en angustia y en episodios depresivos muy fuertes que no me permitían seguir mi vida con normalidad.

 

A los pocos días de empezar esta meditación, fui notando que iba pudiendo dormir mejor, que empezaba a tener otro sentido del humor, empezaba a estar más alegre y también me podía concentrar mucho más fácilmente en las cosas que tenía que hacer.

 

Ahora después de varios años de meditar lo que puedo decir es que realmente no volvería para atrás por nada en el mundo.

 

Estoy muy feliz de haber encontrado esta meditación porque me cambió la vida y ahora yo soy otra persona completamente diferente y puedo disfrutar mucho más del día a día, de mis cosas, soy mejor en todo lo que hago. 

También he mejorado desde la calidad humana, de cosas que antes no me daba cuenta y ahora las puedo ver y las puedo modificar.

Esta meditación me ha dado la posibilidad de poder abrirme y poder acercarme a personas que por ahí antes, por situaciones de mi mente, no podía o con quienes me llevaba mal y de repente me empecé a llevar mejor.

 

El agradecimiento infinito que siento por esta meditación y su método, no es posible ponerlo en palabras.

 

Yo les recomiendo a todos que si tienen la posibilidad de empezar, es realmente un paso muy importante; que lo hagan porque la vida es una sola y hay que vivirla bien y la mente es lo más importante que tenemos y debe estar sana siempre. Saber también que el cuerpo se enferma porque la mente se enferma.

 

¡Espero que todos puedan hacer esta meditación!